De la levedad y ausencia

Miro a mi alrededor y a nadie
parece pesarle de este modo el aire

ni les pesa el cielo con su carga insoportable de memoria
ni les pesa la tierra con su tonelaje de sangre seca
Una docena de muertos me pesan en la espalda
y voy clavada al suelo por tanto peso preguntándome
cómo sería si no apocara mi vuelo tanto peso
tanto peso de recreado coliseo
escondiendo bajo el asfalto la verdad
de que nada en la historia ha cambiado
el mismo sacrificio una vez más
el mismo encanto por morir o por matar…

Pesa el estruendo del silencio tras el telón

carente de aplauso y de espectador

pesa la farsa

y pesa tanto la conciencia de la falta

que el cartel sin rostro cae sobre el rostro sin nombre en el sillón

y una reminiscencia despiadada estrella el sol contra el acero

muere antes de nacer el alba y la noche se hace sólida aumentando el peso…

 

Tanto peso está encorvando la vertical de mi asombro

que va asumiendo tanto peso como propio

y ya he dejado de sentir el viento porque tengo el pelo lleno de plomo

y miro al resto, los miro a todos

nadie parece portar sobre sus hombros

un ápice de este espesor majadero

que ha disfrazado de humanos a los salvajes

y a los salvajes les ha dado las llaves del reino

y aborta mi vuelo antes de empezar porque el aire

el aire pesa tanto que lo único que lo corta

es ese cuchillo afilado y denso al que llaman miedo.

Si no conozco la levedad

por qué no dejo de insistir en levantar el vuelo…

EUROPA PRIMA